¿Por qué los mercados han colapsado?: Petróleo, oro, bolsas, Bitcoin…

¿Por qué los mercados han colapsado?: Petróleo, oro, bolsas, Bitcoin…

Cada indicador y activo del mercado ha padecido de los males financieros que ha traído el coronavirus, pero ¿qué está pasando realmente?

El pánico se ha convertido en el mejor aliado de la pandemia, volviéndose virulento. Aparentemente, las tragedias vienen acompañadas. Además del colapso de los mercados de bolsa, el Bitcoin se ha desplomado. El oro y otros metales preciosos muestran comportamientos atípicos y el comercio del petróleo está por derrumbarse.

¿La caída de la economía?

Estamos en un punto de la historia en el cual parece inevitable un colapso total de la economía, con una recesión que lleva buen tiempo siendo pronosticada. No existen soluciones o respuestas lógicas ante la disyuntiva de los mercados.

Esto no es algo inesperado, pues los mercados suelen ser irracionales. Los inversionistas se apoyan en tendencias, especulaciones y la intuición, por lo que rara vez son racionales. De hecho, no es equivocado decir que actúan con demencia ante las noticias.

Sus guías, en la mayoría de los casos, son el pánico, la euforia o la apatía. En el mundo de los mercados, la locura es la normalidad. Si no podemos explicar una situación que consideramos peculiar, eso quiere decir que el mercado está funcionando como siempre ha funcionado.

La psicología de las inversiones y del mercado – subjetividad, miedo y expectativas

Que los mercados fluctúen como si de una montaña rusa se tratase se debe a nuestra manera de tomar decisiones, las cuales se basan en una percepción subjetiva del a realidad. La subjetividad suele ser emocional, psicológica. Los inversores apuestan al futuro de acuerdo a expectativas y emociones.

Y las expectativas se alejan de la racionalidad. Después de todo, un inversionista puede comprar una acción basado en una corazonada, en el optimismo momentáneo, o en una mala racha. Difícilmente un inversionista tomará una decisión principalmente por lo que las estadísticas digan.

Es probable que teman a un evento pasajero, pues el presente define en mayor medida nuestra visión del futuro. El futuro está en constante cambio y necesitamos de algo en lo cual apoyarnos.

En otras palabras, tenemos una perspectiva sesgada del futuro. Creemos que, muchas veces de manera inconsciente, lo que sucede hoy en día durará para siempre. Pensamos que las tragedias se harán eternos o por el contrario, que siempre tendremos la misma bendición.

¿Quiénes ganan y pierden en medio de la caída de los mercados?

Cabe destacar que, aunque parezca una ironía, un inversor irracional suele invertir más y aprovechar más los mercados de capitales. Lo que el gran Ben Graham, mentor de Warren Buffett, apodaba como el inversor inteligente. En virtud a que, un inversor astuto sabe que lo más rentable es comprarle a los pesimistas y venderle a los optimistas.

En este preciso instante, algún inversor astuto está contento con el desenvolvimiento de los mercados. Un financista con inteligencia comprende que los desastres no son eternos y que la economía se repondrá en su momento. Entiende por sobretodo que existen desesperados quienes están dispuestos a vender en descuento. El miedo suele nublar el juicio.

De repente, las personas piensan que sus posesiones pierden valor en medio de la crisis y vende al a baja. ¡Error! Nunca se vende a la baja, pues siempre se tiene que apostar por ganar. Un inversionista inteligente no cometería tal desfachatez. O por lo menos no debería hacerlo de acuerdo a Ben Graham.

Dicha inteligencia no es tanto un tema de cerebro como de carácter y perspicacia. Con ello, pueden tomar decisiones las cuales no se ven influenciadas por la histeria colectiva sino y sin perder la calma.

¿Cómo el coronavirus ha conducido a una pandemia económica?

Las bolsas han definitivamente caído ante los efectos de esta devastadora pandemia. Sus efectos económicos se han sentido en todo el mundo. Es evidente que los esfuerzos de los gobiernos por detener la propagación del virus ha conllevado a un colapso de la economía al restringirse el comercio.

Es más que evidente que el virus ya ha generado graves problemas en el sector manufacturero de China, el sector del turismo, la banca y otros tantos mercados. Si el calor podía acabar con el virus, está claro que este último ya ha hecho mella en el mercado.

Que habrá un decrecimiento económico es evidente. Las bolsas caen por esta preocupación y porque los precios están sumamente elevados. El miedo ha despertado una duda. Tal vez, los mercados están sobrevalorados y las cotizaciones no representan la realidad.

La caída del oro esta vez es ciertamente atípica. En términos generales, el oro sube en estos casos. Sin embargo, en esta oportunidad ha bajado. Claro que esto de las correlaciones no es una ciencia exacta. Suele subir durante una crisis, pero no en todos los casos.

Los inversionistas tienen razones para estar preocupados, ya que puede derivar en inconmensurables pérdidas especialmente para las corporaciones. No obstante, es también muy probable que el coronavirus contribuya a posibles correcciones en el mercado.

Dejando de lado un poco las correlaciones, lo cierto es que el oro y otros metales poseen su propia dinámica que sujeta a distintas tendencias. Después de todo, el oro cuenta con un valor intrínseco como industria, siendo mucho más que un mero refugio para los especuladores.

También tenemos a la industria de la tecnología que consume oro. Así como la joyería. Los Gobiernos utilizan oro como reserva. Cualquier cambio en estos sectores tiene sus repercusiones en el precio del oro. Por ejemplo, un nuevo yacimiento y una nueva técnica industrial que no necesite oro podrían neutralizar la presión alcista de una nueva demanda motivada por una crisis.

En este cóctel explosivo, se sume la caída de los precios del petróleo. Un hecho que le agrega dramatismo a toda la situación. Porque al caer todo al mismo tiempo se genera una sensación de que todo está muy mal.

¿Está todo perdido?

Sin embargo, lo cierto es que todo esto no implica un apocalipsis. Esta caída no es una tragedia. Por supuesto que sí perjudica a algunas industrias, pero se podría decir que un barril de petróleo barato es positivo para la gran mayoría.

Esta disminución de los precios tiene una explicación simple en la ley de la oferta y la demanda. Debido a la Guerra comercial entre Arabia Saudí y Rusia, existe una sobreproducción de petroleo, lo cual se traduce en en un incremento en la oferta que supera la propia demanda.

Al no respetarse las cuotas de la OPEP, el mercado ha tenido que ajustar la excedencia bajando los precios.

La geopolítica de los mercados

Naturalmente, cada país velará por sus propios intereses. Países con una baja producción que no puede verse compensada por debilidad infraestructurales, como en el caso de Venezuela o Ecuador, se verán especialmente perjudicados.

Asimismo, existen motivaciones geopolíticas, con Rusia queriendo dejar a Estados Unidos fuera del mercado al presionarlo para que aumente la producción a un nivel que excede sus capacidades. Sin embargo, Estados Unidos si demuestra tener la capacidad, puede superar esta prueba y posicionarse mejor al aumentar su cuota a la par que su capitalización.

No es adecuado afirmar que la caída de los precios del petroleo sea una consecuencia negativa para todo el mercado. De hecho, puede ayudar a amortiguar el relantizamiento de la economía. Sin embargo, se ha descrito como un hecho en gran medida negativo debido al clima de incertidumbre que envuelve la situación.

Bitcoin y la caída de los mercados

Que las cifras estén en rojo o arrojando resultados negativos, da la impresión de que todo está colapso. Y como la gota que derramó el vaso del pánico, Bitcoin también ha caido. Esto pone en duda la muy difundida teoría de que el coronavirus sería muy bueno para Bitcoin.

Según esta teoría que circuló muchísimo en enero, en el pánico los inversionistas buscarían refugio en Bitcoin. Sin embargo, el comportamiento reciente de Bitcoin nos pone a repensar esa suposición. Porque lo único con relativa fuerza en estos momentos parece ser el dólar.

Muchos se han refugiado en los bonos del Tesoro esperando que los estímulos de la Reserva Federal hagan efecto.

Es posible tener algunos respaldos, pero es difícil contar con todo, después de todo, los riesgos y el rendimiento van de la mano. Es decir, un rendimiento alto normalmente implica un gran riesgo.

Siendo común que los inversionistas se alejen de los riesgos durante una crisis. Bitcoin es un activo de alto rendimiento. Pero ¿al mismo tiempo es un refugio seguro en una crisis? ¿Con su volatilidad? Es notable que esta teoría resulte desafiar variedad de paradigmas financieros.

De ser cierta, Bitcoin sería un activo perfecto. Sube y sube sin parar en todos los casos. En periodos alcistas, sube. En crisis, sube. En tiempos tolerantes al riesgo, sube. En tiempos de miedo, también sube.

Aunque, quién sabe. Habría que reformular esta teoría primero. Porque le hace falta refinamiento. Además, los datos la contradicen. Ahora bien, todo está cayendo. Es cierto. Pero las cosas bajan y luego suben. Nada es para siempre. Lo importante es mantener la calma.

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